miércoles, 25 de junio de 2008

La Comunidad



Esta tarde tengo reunión de propietarios.
No hace falta que diga lo poco que me gustan estas reuniones. Como a cualquier ser humano normal.

Somos una comunidad muy numerosa, cerca de noventa miembros, con lo que ponerse de acuerdo en la más mínima cosa cuesta sangre, sudor y lágrimas.
No puedo escaquearme, el tema a tratar es importante, y llevamos años debatiéndolo: Hay que rehacer la fachada. No limpiarle la cara, ni rehabilitarla, no. Tirarla abajo y volverla a hacer.
El edificio tiene más de cuarenta años, es obra de un famoso arquitecto que supongo tuvo una iluminación en su día y parió el susodicho con los pies: cuatro escaleras juntas, con un patio interior, largos pasillos embaldosados como los tétricos sótanos del Clínic en mi época de estudiante, y una fachada con tribunas cubiertas de madera y uralita (!!!). Una malparidosis.

El mantenimiento de la fachada era tan caro que a lo largo de los años ha sido prácticamente inexistente, por lo que ahora nos encontramos en situación casi de ilegalidad, rodeados de materiales prohibidos y los que no, decrépitos, que cualquier día nos va a costar un disgusto

Desde que yo vivo aquí, hace ya más de siete años, se viene hablando del asunto, porque la obra es de tal envergadura que no nos ponemos de acuerdo. Naturalmente, es muchísimo dinero, pero cuanto más tiempo pasa, peor.

El parque humanístico de la finca tiene una media de edad bastante elevada, y el desembolso de dinero a partir de cierta edad se hace muy difícil. Por un lado, conseguir un préstamo es poco menos que imposible, y por otro, algunos abuelos piensan para lo que me queda en el convento... o... el que venga detrás, que apriete.
Quizá yo haría lo mismo en su piel, pero no es el caso, y personalmente, lo que quiero es que se solucione la cosa ¡ya!, porque estamos inhalando sustancias cancerígenas de la uralita rota, derrochando energía por las ventanas que no cierran bien debido a la podredumbre de la madera, soportando la entrada de agua cuando llueve, sufriendo los ruidos más de lo que toca...

Con un poco de suerte, esta reunión será la definitiva. Imperará el sentido común sobre los que se oponen a las mejoras. O eso, o nos caerá una denuncia de campeonato. Creo que debería haber mecanismos para agilizar estas cosas, que no son caprichos ni veleidades.
Los inconvenientes de las obras, por otro lado, no serán moco de pavo. No quiero imaginarme los meses que pasaremos aguantando las inclemencias del tiempo, más ruidos, polvo, incomodidades y riesgo de robo.

Pero, por favor, que se empiece ya, que si no se inicia la marcha, no llegaremos nunca al destino!


No hay comentarios:

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin